Este trimestre, para clase, debíamos leer "las bicicletas son para el verano" de Fernando Fernán Gómez.
El libro se sitúa a principios del siglo XX, en la Guerra Civil española. Cuenta una parte de la historia que, actualmente, todos los estudiantes conocemos, pero que en realidad no somos conscientes de lo que supuso ya no para España, si no para cada una de las personas que tuvieron que participar en ella.
Esta obra de teatro comienza cuando Luis, un adolescente de quince años, le pide a su padre una bicicleta para poder pasar el verano con sus amigos y además, acercarse a esa chica que le gusta. Pero como suspendió una asignatura, no se la compran.
De pronto, un buen día, estalla la guerra. Y lo que los personajes creen que durará unos días, se alarga en el tiempo y se lleva a muchos de los suyos y de los no tan suyos.
La familia de Luis cae en la miseria y han de sobrevivir a los golpes que les da la vida con el hambre y la tristeza a sus espaldas.
Normalmente, no me gusta leer teatro. Para mi gusto, el teatro no se debe leer así; en frío. Se debe vivir, se debe jugar. Uno cuando lee teatro debe hacerlo actuando. Aunque sea, mirándose al espejo y transportándose, gesticulando, amando o llorando. Pero como ya he dicho, ha sido una lectura obligatoria y no tenía tiempo para ser, solo para entender
.
Creo que está muy bien, para gente que no está acostumbrada a leer, ese dinamismo que tiene el libro. En un día me lo he terminado. Pero ese dinamismo es el que, en mi opinión, a su vez resta puntos a mi valoración.
Falta, no realismo, si no sentimiento. Y más siendo teatro. Los personajes no llegan a transmitir todo el malestar y la frustración que se vivía entonces. No sufren, son demasiado neutrales. Se hace referencia al hambre a lo largo de toda la historia. Pero no he llegado a creerme que realmente los problemas físicos repercutieran en los sentimentales.
El epílogo (sin spoilers) me ha parecido flojo. Quizá la última frase sí deja en el ambiente lo que creo que el autor quería dar a entender. Pero por lo general, en ocasiones me ha faltado información, y otras veces Fernando pasaba demasiadas veces por el mismo punto, sin ser necesario ya que el lector lo ha entendido perfectamente.
Es interesante si lo que buscas es entender cómo fueron esos años de un modo menos... generalizado que cómo lo explican en clase o en libros de texto e historia. Pero para pasar un buen rato, disfrutar leyéndolo o incluso para que se te salten las lágrimas no.
Así concluye mi reseña. "Las bicicletas son para el verano" podía haber dado mucho más juego.
(Aurora Merino)

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