Esta es mi primera entrada en el blog y espero no
decepcionar a nadie. Podría haber comenzado con una reseña o con algún artículo
sobre lo útil que es la literatura, pero yo no soy así y en el fondo no estaría
siendo sincera. ¿Sabéis cual fue la última vez que leí un libro por el simple
placer de leer? A mediados de septiembre, si habéis calculado bien os habréis
dado cuenta que coincide con el comienzo del curso. No es que no quiera, es que
existe un mundo paralelo al vuestro que se llama segundo de bachillerato y en
ese mundo solo hay tiempo para leer las conocidas como lecturas de
selectividad. En este mundo todo gira en torno a los exámenes y en torno a esa
especie de dios supremo llamado Selectividad. Pero tranquilos, no es tan
aburrido como parece, lo demostrare con una curiosa y pequeña historia tan
cierta como que este año selectividad cae en sábado.
Como de
costumbre llegue al instituto justo cuando estaba sonando el timbre, era lunes
y todo apuntaba a que iba a ser una semana completamente normal. Me dirigí
rápidamente hacia mi clase, pero en mitad del pasillo se había formado un corro
formado por decenas de alumnos de todas las edades. Sentí curiosidad y me pare
a mirar. Podéis imaginaos mi sorpresa al ver un cordón policial rodeando una
silueta humana dibujada con tiza. Y eso no era todo, justo debajo de las
escaleras había un enorme charco de sangre. Aparentemente nadie sabí
a nada, ni
profesores ni alumnos. Como podéis suponer fue el único tema del que se habló
durante el día. Durante el recreo, mientras hacía un examen de física se
escucha de fondo música de misterio.
El martes
había desaparecido la tiza, en su lugar todo estaba cubierto de sangre, sangre
en el suelo, en las escaleras en las paredes, en los cristales. En el recreo de
nuevo se escucha música de misterio. El miércoles continuamos sin saber nada
sobre lo que estaba pasando y toda la sangre había desaparecido, en su lugar
teníamos una pistola precitada en un rincón del pasillo. Y como es de esperar más
música de misterio durante el recreo, pero junto con la música pusieron un
video con imágenes de películas de misterio y frases del tipo ‘’Se ha escrito
un crimen’’, ‘’Sangre, mucha sangre, sangre por todos lados’’, ‘’ ¿Quién será
el asesino?’’. El jueves todo estaba lleno de huellas de zapatos
ensangrentados, pero curiosamente todas las huellas se dirigían a un único
lugar, la biblioteca. Queríamos entrar, pero no podíamos ya que las puertas
estaban completamente precintadas con cintas negras y amarillas de la policía. ¿Qué
estaría pasando? ¿Quién sería la victima?
Todo
aquello me hizo reflexionar. ¿Realmente se esta muriendo Doña Lectura?
¿Quién es el verdadero culpable? ¿Recordáis los las lecturas
de selectividad de las que os hable al principio? ¿Recordáis todas las lecturas
obligatorias que os han mandado a lo largo de vuestras vidas? La verdad es que
no entiendo que pretenden con esos libros, a mi en general me han gustado casi
todos, pero en general no suelen gustar. El motivo, en mi opinión, es simple,
si a un niño de doce años que no se ha leído un libro en su vida, que suele ser
lo más común, le das para que se lea La Zapatera Prodigiosa ,
de Lorca y además le dices que le vas a hacer un examen que si lo suspende va
directamente a septiembre, lo más probable es que el niño en cuestión termine
odiando, al profesor, a Lorca, a los libros y a la lectura en general. En
teoría el objetivo de estas lecturas obligatorias es promover la lectura, es
decir, salvar a Doña Lectura, pero evidentemente causan el efecto contrario. En
cuanto a las lecturas de selectividad, no es que no piense que libros como
Crónica de una muerte anunciada o Luces de Bohemia, sean malos, de hecho el
primero me encanta, pero no veo la necesidad de que todos los universitarios de
España se los hayan leído y más de la mitad de ellos, a la carrera, sin poder
disfrutarlos y odiándolos a muerte.
Pero qué
sabré yo, que soy una simple estudiante de segundo de bachillerato y que llevo
más de seis meses sin leer por placer. Quizá tengan razón los que todavía
piensan que la letra con sangre entra, aun así creo que se equivocan y que
cosas como el asesinato al que asistimos aquella semana hacen mucho más por
Doña Lectura que mil exámenes sobre lecturas obligatorias.
Y eso es
todo por ahora, soy perfectamente consciente de lo larga y extraña que es esta
entrada, espero en fin, así soy yo. Os prometo que la próxima entrada será una
reseña y espero poder escribirla poco después de selectividad.
(María Rodríguez)
(María Rodríguez)


