lunes, 31 de marzo de 2014

Proyectos

Estoy empezando a leer el único libro que ha publicado Laia Soler, una autora joven y con  talento. Estoy segura de que este no será el último que escriba ya que, por lo que llevo, tiene un estilo muy definido, muy ligero y muy emocionante.
Pronto podré escribir una reseña de "Los días que nos separan" y tengo la impresión de que será buena.
Quizá me ausente un poco hasta entonces, pero es lo que tienen los blogs literarios, que para escribir hace falta leer.
Por aquí os dejaré varios enlaces a sus páginas oficiales.
 A su blog: "Alas de papel"
A su twitter: "SeleneLilac"
A su canal de YouTube: "Laia Soler"

También pretendo embarcarme en otras aventuras como puede ser "El curioso incidente del perro a media noche" que estoy leyéndome en inglés. O algún clásico como "Las bicicletas son para el verano"

Y por aquí mis páginas:
Twitter: "ArrozConLimon"
Correo al que enviar cualquier duda sobre mí: auroraiocchi@gmail.com
Correo al que enviar cualquier duda sobre el blog: palabrasdeceniza@gmail.com
A mi canal de YouTube: Aurora Iocchi
 Y si tenéis cualquier problema, no dudéis en invocarme.
(Aurora Merino)

domingo, 30 de marzo de 2014

Nuevo miembro

Tercer día oficial en Palabras de Ceniza y damos la bienvenida a un nuevo miembro: Carmen Pereda. Carmen es una lectora única, con su propia visión literaria y sus propias críticas.
Pelirroja, pecosa... Una Pippi Langstrumph en potencia o una Clary española.
Su libro indispensable: "Los juegos del hambre"
Su amor platónico: Peeta.
Y en villano coincide con su prima Aurora en que es Voldemort.
Esperamos que os gusten sus entradas :))

sábado, 29 de marzo de 2014

Seres literarios como yo.

 La historia de la literatura comienza con la propia palabra "historia". Pues la historia de la humanidad comienza cuando se inventa la literatura. ¿Y a qué llamo yo literatura?
Considero que literatura es todo aquel texto que alguien en algún lugar del mundo y de la historia ha decidido que es importante dejar guardado en algún sitio. Ya fuese en las paredes de una pirámide o en el disco duro de un ordenador. 
Me considero un ser literario, y considero que lo es todo el que pertenece en mayor o menor medida al mundo de los libros. Los libros son la mejor manera de unir a millones de personas, son un facebook milenario. Una red social inigualable. Nos relacionan a todos los seres literarios de este planeta. Ya sean escritores, lectores, personajes ficticios, reales...
He oído decir millones de veces que la música es un recurso universal, que llega absolutamente a todo el mundo, que no necesita traducción y que es maravillosa. Pero, ¿Acaso no es maravilloso llegar exactamente al público al que pretendes llegar y que cada persona lea lo que piensas en un idioma diferente, con guiños diferentes y acentos diferentes? Ojalá todo el mundo tuviese la oportunidad de poder pertenecer a este mundo literario que nos involucra a tantos.
La música, dicen cada dos por tres, es un arte con el que cada uno reacciona de una forma, un arte que provoca diferentes imágenes y sensaciones. Yo les digo a esos amantes de la música: ¿Acaso has sentido lo mismo que yo cuando leíste El niño con el pijama de rayas? ¿Has llorado como hice yo con el final de Peter Pan? ¿Nos imaginamos de la misma forma a Fenris o a Jace? 
Pero no debemos ser crueles con la pobre música, que no tiene culpa de nada y que sigue siendo maravillosa. Yo misma tengo un blog de música y la adoro como la que más. Pero el amor que siento por las letras es inmenso, infinito. Son ellas las que crean sinfonías en mi cabeza cuando abro un libro. Sigo con el pie el ritmo que las páginas marcan al pasarse. Y es que son ellas las que me hacen levantarme por la noche y escribir un par de líneas para esa idea que llevo tiempo calibrando. Son ellas las que me hacen estremecerme cuando Edward revela que es un vampiro. Son ellas las que me consiguen saltar las lágrimas en clase cuando descubro quién muere en... (no haré spoilers) 
En definitiva, mi vida, y la vida de cualquier ser literario como yo, se vería totalmente vacía sin nuestro facebook milenario.
(Aurora Merino)

viernes, 28 de marzo de 2014

Corazón de tinta

Puedo decir, sin ninguna clase de tapujos en la lengua, que de todo lo que he leído en mi corta vida, este ha sido el mejor libro que ha podido caer entre mis manos.
Dibujo a lápiz de Corazón de Tinta (Aurora Merino)
Lo que esconde entre sus páginas, no son simples palabras. Es magia.
Todo lector sueña con que pasen dos cosas en los libros que devora: sumergirse entre las letras formando parte de una historia. Y lo más difícil, que los que sí están dentro salgan.
Esto es exactamente lo que ocurre con Corazón de Tinta. Jamás he conseguido meterme tan profundamente en una novela. Fue la primera vez que dejé de ver las letras y empecé a ver el mundo de tinta, el bosque impenetrable, los juegos de Dedo Polvoriento, el castillo de Capricornio y a La Sombra.
Esto ha marcado un hito en mi vida, un antes y un después. Este "tocho", como se han atrevido a designarlo algunos de los maduros individuos de mi clase, fue el desencadenante de que yo empezase a leer, a amar la literatura y por consiguiente, a escribir en este blog.
Y es que Corazón de Tinta trata exactamente de eso, de cómo una chica puede sacar al mundo real, con un don que tiene al leer, a sus personajes favoritos de lo libros.
Portada de Corazón de tinta (Cornelia Funke)
 Lo que empieza a desconcertar a aquellos que están sujetos a las palabras de un escritor. De, al fin y al cabo, un dictador con recursos léxicos como armas. Pues se empiezan a preguntar hasta qué punto siguen conectados a lo que han dejado atrás y hasta qué punto son los dueños de su propio destino.
Ahora bien, lo que yo desde fuera me pregunto muchas veces es si Meggie, la protagonista, la que en el libro no es consciente de pertenecer a Cornelia Funke, su autora, y que no es consciente de que realmente ella también está sujeta a las leyes de una admirable dictadora, podría liberarse de algún modo del destino que la escritora tiene preparado para ella. Así que cada vez que lo leo, lo leo como una vez nueva. Reconozco que aunque sé cómo acaba, siempre lo empiezo esperando un final diferente. Esperando una revolución por parte de los personajes del libro. Esperando que de alguna manera, yo también pueda sacarlos de ahí o meterme yo.
Pero, como ya he dicho, la magia de este libro consiste en que ellos salen y tú entras. Ellos pasan a formar parte de tu misma historia. Así que, ¿Hasta que punto no seremos nosotros también invención de un dictador externo y hasta qué punto podemos liberarnos del destino que se nos tiene preparado?
Una obra tan grande se merece un pequeño comentario.
(Aurora Merino)  

jueves, 27 de marzo de 2014

Bajo la misma estrella.

Conocí este libro a través de mi profesora de inglés hará unas pocas semanas. Empecé con él el mismo día que me lo dejaron. Y la verdad es que mi reacción fue buena.
Portada de "Bajo la misma estrella" (John Green)
Tengo un serio problema al empezar un libro, y es que si a las treinta primeras páginas no me atrae lo suficiente, lo dejo. Soy muy crítica en cuanto a lecturas se refiere. No paso por un libro aburrido, insulso, monográfico o escrito por lo que parece ser un niño de siete años. Y no es que crea que yo lo puedo hacer mejor. Valoro enormemente la tarea del escritor. Alabo su constancia y perseverancia. Pero antes que escritora, soy lectora. Y como lectora no dejo pasar una.
Pero este libro me pareció lo suficientemente interesante como para continuar. Empieza directo, claro. Me gustan los libros que no se andan por las ramas; que tienen un tema del que hablar y hablan de él.
"Bajo la misma estrella" está lleno de emoción, de llanto, de risa. Y es un claro ejemplo de que no se es mejor escritor por usar más palabras rimbombantes que nadie, se es un buen escritor cuando las palabras se cuelan dentro y no vuelven a salir. Cuando te tiras una semana entera recordando aquella frase o aquel guiño que leíste el lunes en el libro de por la noche.
"Bajo la misma estrella" es una crítica dulce y amarga al mismo tiempo. Es una historia de amor adolescente que se debe vivir apasionadamente, porque el tiempo se acaba y nunca sabes cuánto te queda. Es un viaje a un mundo que para muchos es desconocido pero que se tiene presente. Los límites de lo tabú se difuminan con esta novela. Y vives la muerte más que la vida. La temes como la temen sus protagonistas y la sientes como si no te quedasen días que contar.
Pero, como ya he dicho, hay amor. Un amor al que se agarran dos adolescentes con cáncer y se niegan a soltar.
Recomendable: Sin duda. Es la clase de novela que es mejor leer en los malos momentos. Aunque en los buenos, sigue sabiendo igual de dulce.

Aurora Merino